Los encuentros entre una voz y cualquier otro instrumento nos permiten disfrutar de la voz casi desnuda, arriesgando y emocionando hasta el límite, pero si el instrumento con el que se encuentra es el contrabajo entonces la magia está asegurada. A final de la década de los 50 Peggy Lee demostró con su versión de Fever que se podía grabar con un acompañamiento tan sencillo como un contrabajo y una batería. Menos de una década después era Sheila Jordan la que se atrevía a grabar solo con el acompañamiento del contrabajo, hasta el extremo de convertirlo en una de sus principales líneas creativas en compañía de contrabajistas como Arild Andersen , con quien podemos escucharla en este episodio, Harvie Swartz o Cameron Brown . En este episodio hemos querido recuperar algunos de estos momentos mágicos, en algunos casos procedentes de discos que se grabaron exclusivamente en ese formato (voz y bajo) y en otros casos con temas en los que los artistas optaban puntualmente por este formato...
un podcast de jazz sin pretensiones para gente indomable